A través de la articulación con el Grupo Local de Investigación Participativa (GLIP) y el Comité Científico Interinstitucional (CCI), el proyecto busca:
• Validar y gestionar de manera sostenible las SbN junto a las comunidades locales, fortaleciendo su gobernanza territorial y la revalorización de sus saberes ancestrales, para que continúen aplicándolas.
• Demostrar la efectividad de estas prácticas para acelerar la sucesión ecológica, estabilizar suelos y mejorar la retención hídrica en los ecosistemas proglaciares y periglaciares.
• Generar datos abiertos, publicaciones de alto impacto y guías prácticas que permitan escalar y replicar estas soluciones en otras subcuencas de la Cordillera Blanca.
• 2 instancias de articulación conformadas: el Grupo Local de Investigación Participativa (GLIP) y el Comité Científico Interinstitucional (CCI).
•81 prácticas ancestrales y tradicionales identificadas en la subcuenca Río Negro.
•30 prácticas sistematizadas y documentadas en fichas técnicas.
•5 Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) definidas para el territorio: 3 priorizadas para experimentación y 2 complementarias.
•691 plántulas de Polylepis propagadas exitosamente mediante la técnica de acodo aéreo.
•686 inflorescencias de Cinnagrostis rigida recolectadas para la población de pastizale
•Gobernanza y ética: elaboración y coordinación del consentimiento informado con los actores locales, garantizando el uso ético y acordado de la información.
•Articulación comunitaria y científica: conformación del Grupo Local de Investigación Participativa (GLIP) y del Comité Científico Interinstitucional (CCI).
•Diagnóstico en territorio: salidas de campo para el reconocimiento de ecosistemas proglaciares y periglaciares en Uruashraju (Canrey Chico) y Pamparaju (Canrey Grande).
•Co-construcción de saberes: recopilación, diálogo y sistematización de conocimientos ancestrales, estableciendo criterios de evaluación para seleccionar las prácticas más aplicables a los nuevos ecosistemas emergentes.
•Transición a la acción: Culminación exitosa de la primera fase del proyecto (WP01), dando paso a la fase de co-implementación y experimentación in situ (WP03).
•Acciones de campo en ejecución (WP03): inicio de las actividades in situ en el valle Pumahuacanca (Uruashraju), incluyendo la propagación de plántulas de queñual (Polylepis) mediante acodo aéreo y la recolección de semillas de pastizales naturales (Cinnagrostis rigida) para la experimentación.
•Fase de co-construcción culminada, priorizando 3 SbN para su experimentación: recuperación de bofedales, forestación con especies nativas y poblamiento de pastizales naturales.
•Elaboración y sistematización de 30 fichas técnicas detalladas sobre prácticas ancestrales.
•Elaboración de 2 protocolos operativos para la experimentación: a) Propagación de Polylepis mediante el método de acodo aéreo y b) Recolección y preservación de semillas de Cinnagrostis rigida.
•691 plántulas de queñual (Polylepis) propagadas mediante acodo aéreo para forestación en ecosistemas proglaciares.
•686 inflorescencias de Cinnagrostis rigida recolectadas para el poblamiento de pastizales nativos en ecosistemas emergentes.
Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) – Francia.
El Instituto de Montaña.
Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) – Francia.
• Grupo Local de Investigación Participativo (GLIP) de la subcuenca Río Negro, integrado por los participantes de organizaciones locales, como:
– Comunidad Campesina Canrey Grande
– Comunidad Campesina Cordillera Blanca
– Comité de Usuarios de Pastos Naturales – CUP Rurec
– Comité de Usuarios de Pastos Naturales – CUP Arhueycancha
– Asociación de Mujeres: Flores de Maguey
– Asociación de Mujeres: Mishy Kaara
– Asociación de Usuarios de Agua del canal Chonta para Biorremediación.
– Comité de Investigación Agropecuaria Local (CIAL) “Alli yacu, alli pastu”
El retroceso acelerado de los glaciares andinos, que podría alcanzar entre el 49 % y el 83 % para el año 2100, está transformando rápidamente las montañas y generando paisajes proglaciares emergentes. Estos espacios, conformados por suelos jóvenes, lagos recién formados y vegetación pionera, representan tanto un desafío socioambiental como una oportunidad para las comunidades altoandinas que dependen de ellos.