Desde la Reserva Paisajística Nor-Yauyos Cochas, en el centro del Perú, Luis López, presidente de la Comunidad Campesina de Carania, nos escribe una carta. En ella, manifiesta que en estos tiempos pospandemia la población de su comunidad ha decidido renovar su vocación de mantener y revalorar sus infraestructuras agrícolas preincas (tecnologías ancestrales) como lo son sus andenes, diques en lagunas y canales de riego, con el objetivo de promover su uso adecuado en y para la comunidad.
Distrito de Carania. © Stéphane Vallin / Yunka-Images
Una mirada al cambio climático de Carania
En la Comunidad Campesina de Carania, las actividades diarias y de sustento económico tradicional eran realizadas principalmente por los pobladores más adultos de la comunidad y estaban basadas en la crianza de vacunos y ovejas, el cultivo de papas nativas, ocas, habas, forrajes y otros. Eran muy pocos pobladores los que se dedicaban a la realización de actividades alternativas como el turismo o el comercio externo. Dependiendo desde siempre del agua que se captaba y almacenaba en sus lagunas y que luego era distribuida a través de los canales ancestrales en época de estiaje.
Conforme fue disminuyendo la cantidad de población a través del tiempo, se fueron abandonando muchas áreas agrícolas, perdiendo costumbres ancestrales como las fiestas de limpieza y preservación en las lagunas y canales, de agradecimiento a los apus o espíritus del agua, entre otras. Sin embargo, durante la pandemia por la Covid-19, la comunidad vivió en alguna medida un proceso de aumento poblacional. Algunos caraninos retornaron desde las ciudades aledañas y lejanas, decididos a residir de nuevo en el pueblo, volviendo a poner en funcionamiento sus áreas agrícolas y pastoriles.
Los pobladores se dieron cuenta que la cantidad en el abastecimiento del agua había disminuido y que, en ciertos sectores como Carhua, Zanque y Anta, no fluía el agua por el canal. Fueron conscientes de que el cambio climático los estaba afectando; su agricultura y ganadería sufriría por la falta agua y su mala distribución. Era necesario encontrar una solución. La restauración y revalorización de sus tecnologías ancestrales era ahora una alternativa de adaptación sostenible para afrontar el cambio climático.
RECUPERANDO EL CONOCIMIENTO INDÍGENA
La iniciativa RETAMA integra 2.000 años de conocimiento indígena sobre la gestión del agua con la ciencia y la tecnología contemporánea. Las comunidades andinas remotas están restaurando antiguos sistemas de gestión del agua para adaptarse al cambio climático. Sus soluciones híbridas están diseñadas para abordar necesidades locales específicas.
En ese sentido, y acompañado por el equipo del Instituto de Montaña, los pobladores de la Comunidad Campesina de Carania decidieron retomar sus faenas comunales para la restauración de sus tecnologías ancestrales y realizar actividades de difusión del conocimiento ancestral sobre la gestión del agua, los efectos del cambio climático en su comunidad y sus costumbres al agua.
Consideramos como tecnologías ancestrales para el manejo del agua a las diversas prácticas, mecanismos e infraestructuras, de origen ancestral e indígena, utilizadas por los pobladores de un ecosistema de montaña con el objetivo de buscar el abastecimiento eficaz, y existencia en sí, del agua en su territorio.
Estas tecnologías se encuentran representadas en la comunidad por la presencia de reservorios, diques y presas de diferentes tamaños en lagunas, canales de riego que recorren kilómetros de áreas agrícolas y el conocimiento ancestral local referentes a cuándo, cómo y qué cultivos son los adecuados según cada tipo de suelo y época del año, además de lo importancia de estos en la alimentación diaria.
Monumento arqueológico Huamanmarca. © Stéphane Vallin / Yunka-Images
COMUNEROS Y CIENTÍFICOS TRABAJANDO JUNTOS
Pobladores y equipo del Instituto de Montaña trabajaron juntos en la restauración de los primeros 1.5km de largo del canal ancestral de Anta y de los diques de las lagunas Shiña y Willka Maria. En ambas actividades tanto jóvenes como adultos contribuyeron significativamente, utilizando materiales propios de la zona, como es la champa y rocas, taparon las zonas con infiltraciones y reforzaron los muros.
LA CULTURA DEL AGUA
EL VALOR DEL TRABAJO EN EQUIPO
DIFUNDIENDO EL CONOCIMIENTO
“La comunidad tiene un largo camino por recorrer en la promoción y/o difusión (…), para nosotros es un buen objetivo dar a conocer y revalorar las costumbres y actividades que realizamos.”
Comunero de Carania
Un modelo a seguir
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